Estudios

En la Unión Soviética no existían los estudios. Toda vivienda (incluyendo las viviendas comunales) tenían los dormitorios y cocinas como estancias separadas. La aparición de los estudios está relacionada con la imposibilidad de acoger en las grandes ciudades a todos los que deseaban vivir en ellas. Como resultado surgió la solución económica de los estudios. Los primeros apartamentos de este tipo surgieron hace alrededor de 100 años en Japón y EEUU. Hoy día estas viviendas están muy extendidas en Nueva York, Londres y otras ciudades en las que escasea la vivienda. Normalmente, los estudios los alquilan los jóvenes y los solteros. En estas viviendas la cocina, el comedor y el dormitorio componen un único espacio, a veces con una sola ventana. Aislarse solo es posible en el baño, que también suele ser muy pequeño. 

En lo que respecta a Rusia, Belarús y Ucrania, los primeros estudios surgieron al reformar los apartamentos de la época de Jrushchov: sus dueños unieron la cocina con el salón para formar un único espacio. A principios de este milenio, las constructoras comenzaron a sacar al mercado los primeros estudios postsoviéticos. Entre ellos había proyectos contemporáneos verdaderamente interesantes, así como opciones abiertamente económicas. Como resultado, se ofrecía a los compradores una variedad de apartamentos pequeños, de entre 25 y 27 metros cuadrados, donde se podía vivir solo o en pareja. Para una familia de tres personas, estas viviendas son ya demasiado reducidas. 

Entre las ventajas de los estudios hay que destacar su bajo coste. Además, gracias a su superficie reducida, los estudios son fáciles de reformar y decorar con técnicas de diseño sencillas. Por eso muchos estudios están ocupados por personas creativas a las que no les importa estar siempre a la vista. 

Los estudios de alta calidad son el tipo de vivienda más demandado en las grandes ciudades. También están muy extendidos en los principales destinos turísticos.