En lo alto de Atalaya de Río Verde, en plena Nueva Andalucía, existe una villa verdaderamente especial. Una de esas casas que no solo se ven… se sienten. Desde el momento en que cruzas su entrada, lo primero que te atrapa son sus vistas infinitas al mar: azules intensos que se funden con el cielo y llenan cada rincón de luz y calma.Es una vivienda que invita a vivir sin prisas, a saborear cada instante. Tiene tres dormitorios, cada uno con su propio baño, para que todos disfruten de su espacio y privacidad. El salón, amplio y con chimenea, es el lugar perfecto para relajarse al final del día, mientras el comedor se conecta de forma natural con la cocina y con el comedor de verano, creando un ambiente abierto, cálido y acogedor.El exterior es pura magia. Un porche cubierto que enmarca las vistas al mar como si fuese un cuadro, una piscina privada y resguardada del mundo, un jardín maduro con árboles frutales que perfuman el aire, y una plumeria que llena cada atardecer con un aroma inolvidable. Es imposible no dejarse llevar.La ubicación es inmejorable: muy cerca de Aloha College, a un paseo de Puerto Banús y, al mismo tiempo, en una zona tranquila, elevada y con privacidad absoluta. Y lo mejor es que la casa aún tiene margen para crecer: no ha agotado su edificabilidad, por lo que podrías añadir un dormitorio más, habilitar más plazas de aparcamiento o ampliar espacios si lo deseas. El sótano, además, está sobre rasante (a 1,80 m), lo que lo aísla por completo de humedades.Esta villa no es solo una casa lista para entrar a vivir: es un rincón donde empezar a disfrutar de la vida que siempre soñaste, con el mar como telón de fondo y todo lo que amas a solo unos pasos.