Villa

La palabra villa evoca el Mediterráneo, y con razón: las primeras villas aparecieron en la antigua Roma, donde la palabra definía las casas suburbanas de los patricios adinerados. A día de hoy, la villa sigue siendo una vivienda estacional de las clases altas, diseñada para el descanso de una sola familia. Las villas clásicas pueden estar construidas en distintos estilos arquitectónicos, pero usarán necesariamente el mármol, la piedra caliza blanca o amarilla, la piedra o el ladrillo. Si comparamos la villa con la casa de campo, la segunda es una vivienda más sencilla, mientras que la primera es prácticamente una mansión sin elementos de pomposidad. Tradicionalmente, las villas eran lugares de encuentro y recreo no solo para la familia, sino para el círculo de amigos cercanos de sus dueños.

Las villas contemporáneas no incluyen salas de trono ni otros elementos de corte imperial, pero una verdadera villa tendrá una piscina, habitaciones de invitados y habitaciones para el servicio. La superficie media de las villas europeas está entre los 150 y los 200 metros cuadrados. Hasta el siglo pasado, las villas de ciertas celebridades europeas eran pequeños palacios de entre 400 y 600 metros cuadrados equipados con todo lo necesario para un descanso de lujo a las afueras de la ciudad. Hoy día en Italia, Francia, Grecia y España, en las villas de políticos, pintores y aristócratas adinerados funcionan hoteles y boutiques, museos y oficinas.

En el territorio de la antigua Unión Soviética, la palabra «villa» designa cualquier casa suburbana independiente. Las agencias inmobiliarias suelen llamar «villa» en su publicidad cualquier casa independiente de una categoría de precio alta. Estas viviendas tienen sus propias tierras (diseño paisajístico), y la propia construcción suele ser de un estilo clásico (con pórticos, columnas, arcos y otros elementos típicos). Las villas contemporáneas no suelen tener más de dos plantas. Dentro o cerca de la villa, dependiendo del clima, puede haber una piscina, una fuente o un pequeño parque.

En los últimos años, en Rusia, Ucrania y Belarús han empezado a ganar popularidad las llamadas villas urbanas: edificios de apartamentos suburbanos cuyos inquilinos disfrutan de todas las ventajas de la vida en un ambiente natural.